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Efectos del consumo de alcohol en la cultura

Salir con tus amigos y tomarte una cerveza. O dos. “¡Venga, otra más, que un día es un día!”. Una escena de lo más cotidiana en numerosas sociedades alrededor d...

Por Radio Algo Mas 6 min de lectura 16 vistas

Efectos del consumo de alcohol en la cultura

Salir con tus amigos y tomarte una cerveza. O dos. “¡Venga, otra más, que un día es un día!”. Una escena de lo más cotidiana en numerosas sociedades alrededor del mundo.

El alcohol y la conversación fluyen como un río. Sin embargo, cuando dices que no llegan las preguntas incómodas y el juicio. ¿Es que tienes algún problema de salud? ¡No seas un aguafiestas y tómate algo!

El alcohol, ya sea en forma de vinos, destilados, licores o cervezas, conforma una parte inherente de la socialización de diferentes culturas. Sin embargo, el consumo de este tipo de bebidas difiere dependiendo de la sociedad y de los patrones de comportamiento de cada una de ellas.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con datos actualizados de 2020, la región que consume más alcohol per cápita en el mundo es Europa, con 8.8 litros de alcohol puro por persona anuales, seguido de América, con 7,4.

En tercer lugar queda la región del Pacífico Occidental, con 5,1 litros por año. Todas ellas están por encima del promedio mundial que se sitúa en 4,9 litros per cápita al año.

Dos formas de entender el consumo de alcohol

Cada sociedad tiene una relación diferente con las bebidas alcohólicas. Una forma común de analizar este fenómeno es estudiar la cantidad diaria de ingesta de alcohol y los patrones de consumo de cada una de las culturas. Siguiendo estos baremos, tradicionalmente se han distinguido dos tipos de sociedades: húmedas y secas.

Las culturas húmedas se caracterizan por un consumo de alcohol enraizado en la vida cotidiana. Así pues, acompañar las comidas con una copa de vino o consumir un número moderado de cervezas en una reunión con amigos es un comportamiento totalmente normalizado.

Este tipo de consumo se asocia a la cultura mediterránea y con influencia latina, como los países del sur de Europa, México, Centroamérica, y algunos de América del Sur, como Colombia, Venezuela, Brasil o Ecuador.

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Por otro lado, se encuentran las culturas secas, en las que el consumo de alcohol diario no es una práctica extendida y el acceso al mismo está más restringido.

En estas sociedades cuando se consume alcohol es en grandes cantidades, lo que se conoce como episodios de consumo intensivo, y existe un riesgo mayor de sufrir intoxicaciones y otros efectos adversos.

Los países que se enmarcan en esta definición son los países de cultura escandinava, anglosajona y germánica, como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, y también Chile, Argentina y Perú.

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InfografíaSegún un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la región que consume más alcohol per cápita en el mundo es Europa, con 8.8 litros de alcohol puro por persona anuales. (EFE/EPA/ANDY RAIN)

Riesgos de la normalización del consumo de alcohol

La realidad es que no hay ningún consumo de alcohol saludable, independientemente de si este se hace en cantidades moderadas de forma regular o de manera intensiva puntualmente.

Según la OMS, el consumo de alcohol es el responsable de 2,6 millones de muertes anuales en todo el mundo. Además, hasta 400 millones de personas tienen problemas de consumo y más de 200 millones son dependientes de dicha sustancia.

El organismo estima que esta práctica aumenta el riesgo de sufrir alrededor de 200 enfermedades, entre las que destacan problemas de hígado, corazón, cáncer y trastornos mentales y del comportamiento, como depresión y ansiedad.

Repensando nuestra relación con el alcohol

Las razones por las que consumimos alcohol son complejas. Como se ha mencionado antes, influye nuestro bagaje cultural, además de las personas de las que nos rodeamos o los lugares y opciones de socialización que hay disponibles cerca de nuestro lugar de residencia.

Además, el alcohol está relacionado con numerosos rituales sociales, especialmente entendidos como un rito de paso a la edad adulta.

Se entiende que en el momento en el que se alcanza la mayoría de edad el individuo experimenta un cambio de paradigma en el que se le abren nuevas oportunidades en el terreno legal, como puede ser el comprar alcohol o la obtención del permiso de conducir.

Sin embargo, las generaciones más jóvenes están rompiendo con el paradigma seco-húmedo antes descrito. Estudios recientes consideran que, debido a múltiples factores, como la homogeneización cultural o el contexto socioeconómico actual, los jóvenes se han distanciado de estas sustancias.

Datos del Ministerio de Sanidad de España muestran precisamente cómo ese descenso en el consumo de alcohol es especialmente destacado en la población más joven.

En 2006 aproximadamente el 48% de los españoles consumía alcohol habitualmente, mientras que en 2023 solo el 21% de la población lo hacía. Tomando solo la franja de edad entre los 15 y los 24 años, el descenso es aún más notable: un 43% de los jóvenes consumían alcohol habitualmente en 2006 y solo un 17% en 2023.

Este descenso está asociado a un encarecimiento de los costes de vida y, especialmente, de los lugares de ocio donde se sirven estas bebidas, como bares o discotecas, pero también a una proliferación del culto al cuerpo y de un estilo de vida saludable.

A fin de cuentas, cada individuo tiene que analizar sus patrones de consumo y determinar su relación particular con el alcohol. De acuerdo con los datos, parece que los más jóvenes ya han radiografiado su estilo de vida y tienen cada vez más claro que cuando alguien les pregunte si quieren tomarse un trago la respuesta va a ser que no.


Fuente: diariolibre.com